“Afortunadamente nuestros artistas, jóvenes o consagrados, no dejan de trabajar”. Conversando con la curadora y crítico de arte venezolana Susana Benko, segunda parte.

Ernesto Neto, Leviathan Thot, 2006, Panteón de París, Imagen cortesía de Susana Benko

Seguimos conversando con nuestra amiga, la crítico de arte, investigadora y curadora Susana Benko.

FG: Susana tengo una pregunta un poco indiscreta, pero me mata la curiosidad de toda la vida, ¿cómo hace un curador para vivir? además es una pregunta desde lo humano.

SB: Esta pregunta no la puedo responder de manera general para todos los curadores. La puedo responder en mi contexto que es la realidad dramática que se vive en Venezuela. Nosotros vivimos una hiperinflación anormal. Un control de cambios que ha generado perversiones cambiarias. El daño es severo y afecta a cualquier profesional asalariado o no. El costo de todos los insumos aumenta día a día. No hay control. Y nuestros ingresos nunca se pueden equiparar a lo que gana un profesional en otro país.

Prácticamente nos hemos vuelto “mano de obra barata”. Sin embargo, esto progresivamente se ha tratado de cambiar, si bien nunca se puede del todo corregir. Hasta el presente es difícil ganar en bolívares lo que un investigador o un curador pudiera percibir en el exterior. La diferencia es notable. La moneda se devalúa constantemente. Cada día somos más pobres porque el costo de vida no es acorde a los ingresos. Esto es el drama del venezolano.

Nosotros nos ceñimos a los honorarios profesionales estipulados por AICA Venezuela (Asociación Internacional de Críticos de Arte). Esta asociación ha logrado posicionar nuestro oficio desde ese punto de vista. Sin embargo, esta situación perversa en el país hace que cualquier ingreso en bolívares se vuelva nada. ¿Cómo sobrevivo? además de ser una pensionada de la República, trabajo sin parar. En exceso y de forma dañina para mi salud. Pero hago varias cosas a la vez: escribo, hago curadurías, de vez en cuando conferencias y doy clases. Y por supuesto, soy buena tarjetahabiente: estoy cargada de deudas. En otras palabras: estoy económicamente arruinada.

FG: Me resulta verdaderamente admirable ver cómo a pesar de la crisis tan fuerte y de la adversidad, la gente del arte en Venezuela sigue trabajando, sin lugar a dudas motivados por algo que los conecta más allá de la realidad cotidiana. ¿Qué motiva a Susana Benko a seguir luchando, de dónde sacas fuerzas en una situación tan difícil?

SB: Emigrar no es una decisión fácil. Quedarse o irse implica en ambos casos vivir en incertidumbre. Creo que a todos, por una razón u otra, nos planteamos esta pregunta y cualquier opción que se tome es inquietante precisamente porque no se sabe cuál es la correcta. Tengo muchas razones por las que no he emigrado como muchas por las que a veces quisiera hacerlo.

Podría decir una que me alienta a quedarme: ver la luz cuando salgo a caminar o cuando miro por la ventana y maravillarme ante esta vegetación dispersa y heterogénea, con matices de verde de todo tipo. Esto es parte de mi día a día y ayuda reconciliarme con la dureza de lo que estamos viviendo. Siento que es mío y que duele perderlo. Supongo que algo de esto es lo que alienta a que muchos persistamos y continuemos viviendo aquí.

Venezuela vive una tragedia política, económica y hay crisis humanitaria no sólo por falta de insumos básicos y medicinas. También porque falta a gritos que la gente tenga una verdadera educación, la base de una conducta con principios éticos y morales. Pero, en medio de este panorama cada vez más desolador,  lo que sí hay y nos sostiene es la efervescencia cultural. Afortunadamente nuestros artistas, jóvenes o consagrados, no dejan de trabajar. El nivel artístico es alto. Es persistente, con o sin materiales. No es sólo un arte para ser contemplado: es que para nosotros es una necesidad para remontarnos y seguir. Las galerías e instituciones siguen trabajando a costa de la incertidumbre. La fuerza se saca, en realidad, haciendo para no dejar que nada de este esfuerzo caiga en el abandono.

Color en Tres, Elizabeth Cemborain, Marylee Coll y Lourdes Peñaranda, Caracas, 2016. Imagen cortesía de Susana Benko

FG: ¿Cuáles son las referencias teóricas más importantes de Susana Benko?

SB: Mi formación inicial es formalista. Podría decir que esta línea de trabajo en arte se equipara a mis estudios sobre semiología y diversos métodos de análisis estructuralistas aplicadas a la poesía (cuando estudié Letras en la Universidad Central de Venezuela). Estudié a Tzvetan Todorov, a Jean Cohen y otros. No obstante, si bien consideré que esto me daba solidez y rigor en mis lecturas y análisis, al escribir, no iba a facilitar nada a nadie. Dicho en lenguaje de hoy, opté por dejar eso en “segundo plano”. Sin embargo, considero que esta formación me dio estructura de pensamiento.

Asistir a unas clases de Miguel Arroyo sobre apreciación visual fue para mí de suma importancia y empecé a establecer relaciones con mis estudios literarios. De allí mi libro Vicente Huidobro y el cubismo que fue mi tesis de Maestría y luego publicado por el Fondo de Cultura Económica y Monte Ávila Editores. Comencé a estudiar sobre apreciación y percepción visual tratando siempre de comprender la naturaleza de los medios expresivos con los que trabajo, para luego entender la importancia de ellos en su ubicación espiritual e histórica según sus contextos.

FG: ¿Cuáles son los artistas contemporáneos más importantes para Susana Benko y por qué? tanto en Latinoamérica como en el mundo entero.

SB: Pregunta complicada. Lo es tanto nombrar como no nombrar. Aparte de esto, es complicada también porque el arte contemporáneo se aprecia sin duda alguna como experiencia y para ello habría idealmente que desplazarse y apreciarlo in situ. En Venezuela, por las razones antes expuestas y otras locales que no vienen al caso comentar, no tenemos acceso a mucho de esto salvo por el internet. De modo que “imagino” cómo debe ser la sensación “dentro” de un Anish Kapoor o bajo una instalación de Tadashi Kawamata simulando un tsunami, o maravillándome ante las acumulaciones de Ai Weiwei o de Subodh Gupta.

Confieso que las experiencias con la escala me apasionan. Al respecto, no olvidaré en particular la enorme instalación Leviathan Thot que realizó Ernesto Neto en 2006 en el Panteón de París. Tuve la fortuna de estar allí porque fui a un Congreso de críticos de arte de AICA internacional. Estas instalaciones requieren eso: estar allí. Pero igual sucede con medios tradicionales de cualquier época. Perdemos un alto porcentaje de capacidad de maravillamiento y de apreciación si vemos las obras a partir de fotografías.

Oswaldo Vigas,Posante con ábaco, 1999. Fotografía: © Fundación Oswaldo Vigas

Trato de pensar en artistas más actuales tratando de no mencionar a los referentes infaltables de los años 60 y 70, entendiendo lo contemporáneo como lo más cercano a lo actual (y no sólo a lo que llamamos así que tiene más de cincuenta años de realización) pero es difícil mencionar artistas que están ahora en plena evolución. De modo que el ejercicio es complicado. Al tratar de responder este tema, no puedo dejar de pensar en mis referentes: la inmaterialidad de Soto, la experiencia sensorial plena mediante las atmósferas de color de las Cámaras de Cromosaturación de Cruz-Diez, el neo-concretismo de Helio Oiticica o bien, la expresión del dolor y muerte en las instalaciones de Doris Salcedo. Del mismo modo, me es infaltable dejar de referirme a la obra de Gego, Oswaldo Vigas y Alfredo Ramírez.

Luego están los que sin duda han marcado nuevas referencias y en esta parte del ejercicio pecaré por omisión y sin duda haré muchas injusticias. Sólo en Venezuela pienso en Eugenio Espinoza, Héctor Fuenmayor, Sigfredo Chacón, Patricia Van Dalen, Roberto Obregón, Antonieta Sosa, Alfred Wenemoser, Franco Contreras, José Antonio Hernández-Diez, Alfredo Ramírez, Magdalena Fernández, Nela Ochoa, Nan González, Pepe López y muchos más de esa generación y otros más jóvenes que voy conociendo y trabajando en mis curadurías. Difícil enumerar y créeme me siento mal al hacerlo porque estoy omitiendo personas con obras muy valiosas. Te menciono haciendo memoria. Ahora, como te decía, el país está en una fuerte crisis pero no así el proceso creativo de nuestros artistas que siguen trabajando y proyectándose progresivamente. Ese es el mejor acto de resistencia.

Cámara de Cromosaturación, Carlos Cruz Diez. Imagen cortesía de Arte para la Vida 2008.

FG: Muchos grandes nombres y obras, pero muchos de estos grandes creadores no gozan del reconocimiento internacional que sus obras se merecen, ¿a qué crees que se deba esto, o cómo puede cambiarse? ¿Qué piensas que debe hacerse para darles a los artistas venezolanos una mayor proyección internacional?

SB: Algunos de los nombrados han logrado proyección internacional. Otros intentan tenerla (tanto los nombrados como los que no nombré) y por ello muchos han emigrado del país.

No sé si mi respuesta al respecto será correcta. Si bien hay iniciativas privadas que buscan proyectar la obra de sus artistas representados en ferias o eventos, pienso que el mayor logro se debe a la iniciativa personal de cada artista, aupado por sus galeristas o por medios de difusión. Posiblemente también al darse a conocer a través de residencias artísticas, estudios, exposiciones en el exterior. La difusión en revistas de arte internacionales sin duda ayudan a este proceso de internacionalización. Entonces, ahora vemos la importancia que tienen las reseñas y los artículos escritos por los críticos de arte.

Quisiera en consecuencia revertir o redirigir la pregunta hacia otro sentido: nuevamente acerca de la importancia de la crítica. Escribir sobre la obra de un artista, implica legitimar esa obra artísticamente. Cuando este texto se publica en un catálogo de exposición de una galería o en una revista especializada, esta legitimación no sólo permite su conocimiento y proyección, sino que indirectamente también influye en su inserción en el mercado.

Hay una responsabilidad moral que se asume al escribir sobre arte, aun cuando este resultado final no es nuestro objetivo. Con esta idea, aprovecho completar la respuesta de otra pregunta que me hiciste anteriormente sobre cómo sobrevive un crítico o un curador: estamos en la defensa de nuestro oficio frente a la subestimación que aún prevalece con respecto a nuestro trabajo. No sólo poniendo al día los honorarios a través de AICA sino para evitar el regateo de nuestros presupuestos por parte de algunas galerías o personas que no ven que se trata de un trabajo profesional y especializado que, en el fondo, apoya la difusión y el conocimiento de la obra que ellos mismos están proyectando.

Eso no debería explicarse, pero en fin, sucede…

Ahora bien, volviendo al tema sobre la proyección internacional de los artistas, revierto nuevamente tu pregunta hacia otro sentido: la imposibilidad de publicar sobre arte en Venezuela. Esto sí es grave. La proyección de un artista depende también de que su obra se difunda en publicaciones. Con esto me refiero a publicaciones impresas. El tema editorial en Venezuela al respecto está en coma. Es un problema de costos, de carestía de materiales, y me temo que a veces de voluntad, entre otras razones. Vamos a tener una generación, o dos, silenciada. El internet es una vía pero no es eterna.

FG: ¿Qué opinión te merecen las residencias artísticas, como espacios de experimentación y del trabajo en redes?

SB: Conozco poco la dinámica salvo lo que veo en redes o me relatan algunos artistas. Creo que son oportunidades que se deben aupar porque son una manera de ampliar contextos y todo intercambio es muy provechoso para las partes. El trabajo en redes, por otra parte, es una necesidad. Celebro vivir en el siglo XXI por ello….

FG: Hay algo que siempre me ha llamado la atención, sobre todo porque en muchas escuelas de arte se trata como un tema tabú, me refiero al tema del mercado del arte. Yo personalmente considero que ya es hora de educar a los artistas, en cómo vincularse sana y efectivamente con el mercado, ya que es una realidad y debe ser asumida, más allá de tratar de taparla. ¿Qué opinas al respecto, de educar a los artistas noveles a relacionarse con el mercado?

SB: ¿Sabes una cosa? Para mí siempre ha sido tema tabú. De hecho, a los artistas con los que trabajo para una exposición les pido que no me involucren ni me informen sobre sus precios de obras. Hasta que un amigo, que es coleccionista, me dijo que una cosa es que yo como crítico no me meta en mercado y otra es no estar ubicada en la realidad sobre cómo se perfila un artista en el mercado. Me dio a entender que también es otra forma de ignorancia. Creo que también necesito una educación al respecto…

FG: Susana cuéntame ¿qué viene en camino, con qué proyecto nos sorprenderás en 2017?

SB: En marzo intervengo en tres exposiciones que aún están sin título (el tiempo está encima… lo sé…). En dos de ellas hago sólo la presentación de las muestras: una es de José Antonio Fernández en el Centro Cultural Chacao, la segunda es una colectiva abstracto-geométrica en una nueva galería en Valencia que se llama Metanoia. El 26 de marzo inauguramos en el Centro de Artes Integradas una colectiva que identifico por ahora Fauna / Flora. Invité en esta ocasión a 10 artistas y en cuanto esta exposición esté “madura” sin duda la daré a conocer a través de las redes y en mi blog personal.

Encantada de participar en esta entrevista, Fidel. Muchas gracias!

FG: Gracias a ti por abrirnos tu mundo y permitirnos ver las cosas desde una perspectiva tan particular, sobre todo rica en conocimiento y experiencias inspiradoras.

 

Le agradezco mucho a la crítico y curadora Susana Benko, por brindarle a la audiencia de Arte para la Vida esta entrevista, permitiéndonos así divulgar su extraordinaria labor y actividades, en beneficio de la gente del mundo del arte.

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