El Arte en este siglo XXI sólo podrá sobrevivir en la Excelencia: Conversando con el pintor español Hugo Fontela.

Hugo Fontela, Norte III, 2017, mixta sobre lienzo

Hugo Fontela es un joven pintor asturiano, quien con una corta edad, tiene a cuestas una fabulosa trayectoria, llena de experiencias dentro y fuera de España, premios, exposiciones, proyectos consolidados y en desarrollo. Por algo es considerado por la crítica especializada, como una de las grandes promesas del arte contemporáneo español, la generación de relevo de los grandes pintores españoles e iberoamericanos.

Hugo Fontela nace en Grado (Principado de Asturias, España) en 1986. Su formación pictórica estuvo en sus inicios vinculada a la Escuela de Artes y Oficios de Avilés, donde aprende a pintar de una forma académica, y a la Escuela de Arte de Oviedo, donde prepara su ingreso en Bellas Artes, aunque finalmente decide no hacerlo, para trasladarse a vivir a Nueva York con 18 años. Allí amplió sus estudios en The Arts Students League, e instala su estudio-taller.

En 2005 recibe en España el XX Premio BMW de Pintura, y en 2007 el Premio al mejor artista de la Feria de Arte Gráfico ESTAMPA, concedido por la Asociación de Críticos de Madrid. En el año 2006 participa junto a Juan Hidalgo, como artista invitado a la XVIII Bienal de Pintura de Zamora. En el 2011 el Museo de la Abadía de Montserrat, en Barcelona, organiza una amplia muestra de sus trabajos realizados en América, que es inaugurada por los Príncipes de Asturias. Ese mismo año, fruto de dos estancias en Río de Janeiro junto a Oscar Niemeyer (2009 y 2011), realiza la muestra Niemeyer by Fontela, en el centro proyectado por el propio arquitecto en Avilés.

En el año 2014 recibe el Premio Princesa de Girona de las Artes por su precoz pero intensa trayectoria artística. Desde el año 2005 vive y trabaja en Manhattan, alternando estudios en Madrid y Nueva York

A raíz de sus últimas exposiciones Borinquen Paintings en Asturias y Norte en la Galería Marlborough de Barcelona , tuve la oportunidad de entrevistar al artista, los dejo con Hugo Fontela.

 

Fidel Gómez: Hugo qué gusto poder ofrecerle a la audiencia de Arte para la Vida, esta oportunidad de adentrarnos en tu mundo creativo. Cuéntame de esa experiencia en Puerto Rico, a partir de la cual hiciste tu última muestra Borinquen Painting en Asturias. Entiendo que te apoyaste principalmente en el paisaje y la fotografía, vertidos por supuesto a la pintura.

Hugo Fontela: Si, el proyecto se realizó en el área de Cabo Rojo, al suroeste de la isla de Puerto Rico, tomando su paisaje como referencia para dar  forma a esta serie de obras de pequeño formato. Al descubrir imágenes que me llamaron la atención, me ponía a trabajar apoyado por fotografías que también tomaba allí mismo, pero sobre todo manteniéndome fiel a la primera impresión.

Borinquen painting en proceso, 2017.

FG: Leyendo el catálogo de la muestra, me sorprendió mucho las referencias a la obra del pintor venezolano Armando Reverón, sobre todo porque como venezolano, Reverón es una referencia muy importante por múltiples razones ¿pero a tí qué te interesa de la obra de Reverón?

HF: Sobre todo su lirismo, que a través de una pintura muy simple, incluso a veces torpe, ahonda en la verdad del paisaje, en su esencia.

FG: Háblame del formato de estas obras Hugo, ¿qué te llevó a decidir trabajar en formatos tan pequeños? después de haber venido desarrollando un trabajo en gran formato.

HF: Siempre he transitado por todos los formatos, aunque no llegasen a ser visto por el público. Si es cierto que el gran formato es donde puedo desarrollar de manera completa mi trabajo y mi manera de entender la pintura, pero en este caso, me interesaba lo inmediato, la rapidez al ejecutar una idea, fue cuando elegí el formato pequeño para llevarlo a cabo.

BORINQUEN VII. Mixta sobre lienzo. 22×27 cm. 2017

FG: Háblame de la exposición Norte en la galería Marlborough de Barcelona, donde mostraste una serie de paisajes de islas negras inhabitadas, a veces sobre mares azules, y otras veces sobre mares blancos. ¿Qué representan para tí estas islas?

HF: Para mí la muestra Norte era una vuelta a mis orígenes, a los recuerdos de mi niñez en las playas de Asturias, el recuerdo del mar peligroso, las rocas que emergen misteriosas, duras y peligrosas, pero también una metáfora de mi ensimismamiento como artista, como reflexión, el mar es lo que me rodea, y yo miro desde ese islote al mundo, apartado de todo.

FG: Hay un elemento en tu obra que me llama mucho la atención, y es algo que veo como algo recurrente, desde series anteriores, comos los Árboles, Golfo de México, las Pinturas Extrañas y ahora también en tus últimas obras lo percibo. Me refiero al tema de la soledad, una soledad que podríamos ubicar como un sentimiento muy común en nuestra época, pero que a la vez en el arte, fué el gran motor del romanticismo por ejemplo. Ese sentido de pequeñez del hombre ante la naturaleza, contiene un gran sentimiento de soledad. ¿Cómo se conjuga ese sentimiento de soledad en tu trabajo artístico?

HF: Esa lectura es completamente acertada y es una herencia romántica, la soledad del individuo frente al paisaje, la fuerza e inmensidad de éste, donde el ser humano es solo un silente espectador. La naturaleza es tan grandiosa que aun así me cuesta captarla en mi trabajo, y solo al hacerlo de una forma evidente, religiosa en la pureza con la que pretendo representarla a través de un árbol o una roca.

BORINQUEN V. Mixta sobre lienzo. 22×27 cm. 2017.

FG: En las pinturas mostradas en “Norte”, percibo una especie de influencia Zen. Grandes islas en medio del océano calmo, se podrían componer haikus fácilmente viendo estas pinturas, sobre todo las de fondos blancos me recuerdan mucho a los grandes jardines Zen, donde la composición gira en torno a la isla y su presencia en el océano. ¿Hay algo de esto o son percepciones mías? En todo caso son paisajes que evocan un universo muy calmado, solitario y espiritual.

HF: Tiene una gran influencia Zen sin duda. El caso es que al final, pinturas y artistas muy distintos beben de una misma esencia, de algo tan profundo que de algún modo, al hablar de Cy Twombly o de Morandi, del arte Zen o Geométrico, de las Meninas o de una escultura de Richard Serra, se resume todo en lo mismo. El equilibrio entre lo trágico y la esperanza a través del arte.

BORINQUEN I. Mixta sobre lienzo. 22×27 cm. 2017.

FG: Tu obra se mueve entre lo figurativo y lo abstracto, de hecho la veo más cerca del expresionismo que de la abstracción, ¿dónde consideras que se ubica tu trabajo? es decir de cara a las escuelas y estilos artísticos.

HF: Yo creo que soy un pintor expresionista pero con ciertos rasgos líricos, que sin duda usa la pintura como medio para hablar de la propia pintura.

FG: ¿De dónde se nutren las investigaciones de Hugo Fontela? ¿qué lecturas, qué vivencias, o qué artistas lo motivan, y le ayudan en la activación de su proceso creativo?

HF: Sin duda tengo que hablar de Twombly, de Barceló, de Kiefer, de Morandi, de Jose Maria Sicilia, de Luis Fernández, de Zoran Music, de Goya.

Norte II, 2017, mixta sobre lienzo.

FG: Pero adentrándonos en lo que te ha motivado e interesado de estos creadores, ¿qué aspectos de sus obras te han marcado? por ejemplo de Kiefer y Goya, que aún siendo muy distintos en sus propuestas estéticas, aún así encuentran en tu trabajo un punto de encuentro.

HF: Ambos tienen ese punto de verdad, a veces sórdida, otras muestran la evidencia de la complejidad del ser humano, del mundo, desde una perspectiva pictórica soberbia. Ahondan en la realidad modificándola e infligiéndole daño, pero sin renunciar a ella.

FG: Hugo háblame un poco de tus influencias, sé que a algunos artistas les cuesta, pero el arte a la final es una continuidad de lo que los creadores van dejando a lo largo de la historia, y lo más interesante es cómo esas influencias se superan para darle luz al lenguaje propio. Pero es interesante ver cómo esas influencias detonan esas primeras investigaciones.

HF: Yo tuve una formación clásica que estuvo muy influenciada por la pintura de corte clásico que se gestó en España a finales del siglo XIX, y de ahí fui avanzando hacia el arte de vanguardia y moderno, tal y como lo hizo mi pintura. De algún modo necesite comprender esa formación, ese lenguaje clásico para poder avanzar hacia la contemporaneidad.

FG: Hugo llegaste a los 18 años a Nueva York y desde allá lograste establecerte en tu propio estudio, en el cual trabajas en la actualidad. Cuéntame de esa experiencia, donde siendo tan joven logras establecerte y vivir de tu obra, me resulta algo fascinante.

HF: En ese sentido he sido un afortunado, porque siempre he podido dedicarme a la pintura, una de las cosas más importantes entorno a la cual gira mi vida. Desde Ny pude desarrollar mi carrera y desde allí mirar a Europa y por supuesto a España. Fue una experiencia muy atractiva, por todas las influencias que pude tener en una ciudad del calado cultural de Nueva York.

El artista trabajando en su estudio de Nueva York.

FG: En el 2013, participaste en una experiencia muy interesante en Madrid, organizada por la gente de Matadero Madrid, Concierto para pintura. Donde realizaste una especie de performance, en el que pintaste una obra en público, al principio son imágenes de árboles, que se van borrando con pintura negra, hasta llegar a unas especies de calaveras, que al final terminan tapadas y la tela termina como un gran lienzo negro. Háblame de esa experiencia y ¿de qué forma te marcó?

HF: La idea estaba en trasladar por un espacio de tiempo al público a la intimidad de mi estudio. Elegí la palabra concierto como experiencia. Cuando vas a un concierto el recuerdo enriquecido por las impresiones causadas es lo único que te queda, en ese caso el recuerdo de una imagen creada y destruida. También tiene algo de proceso fotográfico: una foto que pasa del blanco al negro, como si fuese quemada, donde en un punto intermedio aparece una imagen nítida que según aparece desaparece. Fue una experiencia muy atractiva para mi.

Concierto para pintura, Madrid, 2013.

FG: Hugo dentro de tu carrera artística, ¿cuál ha sido hasta ahora el evento más importante, que se pueda considerar como un antes y un después en tu carrera?

HF: Sin duda alguna el premio Princesa de Girona de las Artes, que los reyes de España me entregaron en el año 2014.

FG: Hugo ¿qué es para tí el acto creativo?

HF: La mejor forma que conozco de soportarme, una especie de desquite, una necesidad.

Hugo Fontela

FG: En estos tiempos contemporáneos, para nadie es un secreto que las disciplinas artísticas han sido desplazadas por prácticas más institucionalizadas hoy en día como el performance y la instalación. Trayendo como consecuencia un vacío creativo de pintores, escultores, dibujantes, artistas gráficos y tantos otros. En este contexto ¿cómo ves el futuro de la pintura como disciplina? Y llama mucho la atención que artistas de tu generación, se interesen por la pintura, por las disciplinas consideradas más tradicionales.

HF: Estoy completamente de acuerdo, quizás por una moda o tendencia, pero precisamente en un mundo donde lo que impera es sólo tendencia y moda, aquellos que apostamos por la viejas artes tenemos un hueco importante que llenar.

FG: ¿Cómo ves el uso de las nuevas tecnologías online, en el desarrollo de las carreras artísticas? me refiero a todo lo vinculado con las redes sociales, los sitios web responsivos, donde se presentan nuevas oportunidades de darse a conocer, así como de vincularse de modo directo con gente importante del medio artístico, a las que en otros tiempos no se podía acceder con facilidad.

HF: Una gran revolución, pero también un peligro, cuando cualquiera tiene voz el ruido puede ser tremendo, y escuchar se hace más difícil. Pero sin duda hace más activo nuestro medio y lo enriquece.

FG: Actualmente trabajas entre Nueva York y Madrid, dos metrópolis muy distintas pero a la vez muy culturales. Este hecho es muy interesante porque remite a la idea del artista como ciudadano del mundo, hoy puede estar aquí, mañana allá, y no existe para nada un sentido de desarraigo, por el contrario, ese nomadismo lo lleva a nutrir su obra de nuevas experiencias. ¿Cómo se ha dado ese proceso en tí? ¿Te consideras un artista nómada contemporáneo?

HF: Yo creo que ya todos los artistas somos nómadas, no tanto por nuestra movilidad física sino por el hecho de poder viajar y conocer virtualmente todo lo que pasa en el mundo. No es necesario estar en Ny, Berlín o Londres para ser un gran artista, pero sin duda enriquece y te da una visión más real del mundo artístico.

FG: Hugo ¿qué le aconsejarías a los artistas más noveles, en cuanto al desarrollo de un lenguaje propio dentro del arte? ¿Cómo conformaste tu universo artístico? el cual viertes en tu obra.

HF: Que sean fieles a sí mismos, que los guíe el rigor, el trabajo y la obsesión, que es tan necesaria para cualquier trabajo artístico. Y que trabajen y trabajen, que rompan si es necesario muchas obras, y que busquen la excelencia. El arte en este siglo XXI sólo podrá sobrevivir en la excelencia.

FG: Hugo te agradezco mucho el que le hayas brindado a la audiencia de Arte para la Vida, esta oportunidad de adentrarnos en tu universo creativo, te deseo mucha felicidad, que sigas cosechando éxitos y luchando por el verdadero arte contemporáneo.

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